jueves, 13 de noviembre de 2014

MÁS COSAS DE PAREJA

¿Qué hace que el amor perdure?
¿Cómo crear una relación basada en confianza y evitar la traición?
¿Cómo logro mantener el interés de mi pareja a largo plazo?
¿Cómo se que estoy escogiendo bien?

Podría seguir mencionando preguntas de este tipo que todas las personas nos hacemos a lo largo de la vida referentes al tema amoroso, el cual ocupa gran parte de nuestra vida ya que las relaciones sentimentales usualmente se inician en la adolescencia y además son una parte bastante interesante de las historias de vida.
Nuestra vida amorosa puede llevarnos a extremos...de alegría o tristeza, de confianza o de inseguridad, de compañerismo o de intolerancia...en fin, las relaciones amorosas tienen mucho poder sobre la vida de las personas; es por esto que siempre ando preguntándome ¿cómo puedo hacer para mantener la historia más en el lado positivo que en el negativo?, ¿será que realmente es algo que puedo aprender a controlar sin que llegue a perder espontaneidad?
Las relaciones son complejas, y siempre llego a la conclusión de que las bases de una relación sana y que aporte positivamente a nuestras vidas son la empatía y la confianza, 2 factores que a veces son difíciles de mantener en el tiempo por diversas razones, sin embargo cruciales para mantener una relación de pareja con amor y minimizando las posibilidades de traición.
Si las parejas logran comprenderse mutuamente, y no me refiero solo a un plano superficial, sino llegar a un plano de expresión cálida de afecto y emoción, podemos asegurar que existe una real conexión e intimidad entre ambos. Esto es a lo que llamamos empatía, es definitivamente una gran parte de la naturaleza de las parejas felices.
Felizmente la empatía es algo que se puede aprender o fortalecer, por ende, está al alcance de todos. El obstáculo que suele interponerse en el camino a lograr empatía en pareja es la distinta forma en que ambos miembros de la pareja "sienten los sentimientos". Todos tenemos formas diferentes de experimentar las emociones, ya que la mayoría de actitudes que acostumbramos adoptar frente a los sentimientos se forjan en la infancia, además afectarán también las diferencias de género, culturales y personales.
Para referirme a la actitud que acostumbra tener una persona frente a las emociones utilizaré la palabra "metaemoción"; los psicólogos utilizamos la palabra "meta" como algo reflexivo que tiende a revertir sobre sí mismo; es por esto que, de forma sencilla, la metaemoción es como nos hacen sentir los sentimientos.
Hay que entender también que las emociones son una parte del ser humano que no se puede negar, nos gusten o no, las emociones siempre estarán ahí, ante todo tipo de estímulo.
Se puede clasificar en 2 categorías la metaemoción, la primera, que lamentablemente es el que más se encuentra, es aquel que le huye a la emoción, que se siente perturbado por esta. Como mencione anteriormente, esto se forja desde la infancia, la mayoría de estas personas crecieron en un hogar en el cual los padres, con las mejores de sus intenciones, intentaban distraer a su hijo cada vez que presentaba una emoción negativa como cólera, tristeza o miedo, esto lo hacen con la intención de proteger a su hijo, sin embargo lo que le están enseñando es a "rechazar las emociones". La segunda, que es la que los psicólogos queremos fomentar, es aquella que si aborda las emociones de forma natural; voy a tomar prestada la definición que da a esto el reconocido psicólogo y eminencia de la terapia de pareja John Gottman, "entrenamiento emocional", esto porque se da a lo largo de la vida y está en constante evolución. Este estilo, hace que los padres aborden las emociones de los hijos, incluso las emociones negativas de forma natural y genera que los menores tengan la oportunidad de conectar con sus padres y sentirse entendidos y protegidos, pero a la vez, conectar con ellos mismo y sus emociones ante diversas situaciones, lo cual en su futuro afectará su forma de relacionarse con la pareja.
Hay que saber, que las mayoría de parejas que pueden decir que son felices, son aquellas que llevan a cabo este entrenamiento emocional juntos, como que se entrenan el uno al otro, lo cual implica una gran comunicación.
No quiero decir con esto que aquello que tienden a rechazar las emociones o incomodarse con las emociones negativas, tienen malas intenciones, todo lo contrario, estos individuos sienten gran necesidad de cuidar de todo malestar a su pareja, sin embargo, del otro lado no se interpreta así, se interpreta como falta de interés. Suele presentarse en el discurso de estas personas cosas como "su malestar o mal genio malogran mi día, o me incomodan" a pesar de que saben que el malestar de su pareja no tiene nada que ver con su relación sentimental. Esto muestra una gran disparidad metaemocional, lo que se interpreta en terapia como una falta de empatía en los aspectos de expresión de afectividad, lo que consigue incrementar la cólera y el rencor de ambos, lo cual hace que este escenario no sea posible mantener actitud de confianza mutua.

La empatía no es una habilidad demasiado compleja, sin embargo si requiere un cambio del comportamiento metaemocional, es decir proporcionar a la pareja un clima en el que cada miembro logre aceptar las emociones de su pareja, incluso las negativas. La empatía no significa aprender un guión y ponerlo en práctica, sino en comprender más y mejor mediante la expresión de una real aceptación y apoyo.
El mejor método para elevar la empatía en la pareja es empezar a fortalecer la comprensión mediante las cosas pequeñas, con conversaciones en las que no haya sensación de temor o amenaza y que se permita un alto grado de apertura.


jueves, 14 de agosto de 2014

COMUNICACIÓN EN PAREJA

Como todos sabemos, estar en una relación no siempre es fácil y color de rosa como quisiéramos. Sin embargo son aquellos buenos momentos, esas anécdotas que nos sacan una sonrisa, esas cosas que vamos construyendo al lado del ser amado, la esperanza de lograr una estabilidad y seguridad emocional en nuestra relación las que nos hacen seguir luchando para sacar adelante la relación.
Existen 4 temores básicos que subyacen en una relación, estos son el temor a la opresión, el temor al abandono, el temor a la vergüenza y el temor al vacío. Estos serán explicados con más detalle más adelante en futuras entradas al blog, sin embargo todos estos temores, por más diferentes que sean, tienen algo en común y eso es que nos hacen actuar de una forma auto-protectora, la cual no es del todo clara para quién está al lado y generan un tipo de comunicación que no es la adecuada.

Como ya sabemos, una comunicación clara es la apropiada para cualquier tipo de relación, sin embargo para las relaciones de pareja son indispensables.
Para que se de esto las personas tenemos que sentirnos en total confianza con quien nos comunicamos, ya que hablar con total sinceridad sobre nuestros sentimientos, deseos, pensamientos, etc. puede tener sus riesgos.
Entonces, para no hacerlo complicado, el punto inicial de una relación es la base para lograr que el futuro de esta sea sano y satisfactorio para ambas partes. A lo que me refiero es que desde el inicio de una relación, desde las primeras citas las personas debemos ser auténticas y sinceras sobre nosotros mismos.
Normalmente en el comienzo de una relación las personas muestran "su mejor cara", sin embargo conforme pasa el tiempo vamos revelando más y a veces sucede que lo que vamos conociendo del otro no es lo que esperábamos o no concuerda con lo que supuestamente sabíamos. Es ahí donde empiezan los problemas, peleas y sale la típica frase que escucho en la terapia de parejas "quisiera que todo sea como antes", y resulta muy difícil lograr esto, ya que los seres humanos estamos en constante evolución, cambios de todo tipo y tenemos que aprender a adaptarnos, y más aún cuando estamos en pareja, ya que no solo tenemos que adaptarnos a los cambios que experimentamos como individuos, sino también adaptarnos a los de la pareja. Es por esto que una comunicación sincera desde la primera etapa de una relación, el enamoramiento, será muy importante para dejarnos conocer como realmente somos, así en el proceso de la vida facilitaremos a quien está a nuestro lado a entendernos, apoyarnos en la forma que necesitamos ser apoyados y de ser posible a ayudarnos a seguir adelante a pesar de cualquier dificultad.

Entiendo que esto de la comunicación sincera puede tener sus riesgos y a veces las personas optamos por omitir o callar algunas cosas por temor a ser rechazados, o tal vez menospreciados o juzgados; cuando esto suceda lo mejor es tomarnos un momento para pensar en los beneficios que trae una comunicación abierta y asertiva a largo plazo, será importante saber que en un futuro, sea inmediato o sea lejano, nuestro YO real saldrá a la luz ya que a pesar de todos los esfuerzos que hacemos por agradarle a la pareja y estar siempre bien, no podremos mantener la careta para toda la vida. Nuestras necesidades, gustos, deseos, aspiraciones, etc. son tan importantes como lo son los del compañero sentimental. Dejarnos conocer tal como somos brindará a la relación una mayor posibilidad de perdurar en el tiempo y en el amor genuino, cosas que todo ser humano busca en una relación de pareja.
Es por esto que uno de los factores más importantes para lograr una relación sana y satisfactoria con la pareja es tomar en cuanta la importancia de la comunicación abierta, tener flexibilidad para entender al otro al igual que queremos ser entendidos, aplicar la tolerancia y respeto ya que no todos pensamos de la misma manera y ambos miembros de la relación tienen el mismo derecho de expresarse. Saber también que nuestra comunicación es constante a pesar de que a veces no utilicemos palabras y esto tiene mucho poder también. Otra parte de la comunicación es la escucha, una escucha cálida en la cual se permita al otro hablar, recordar que tiene las mismas ganas de hacerse entender que uno mismo. Hay una frase muy linda sobre esto, dice: "el ser humano la mayoría de veces escucha únicamente para poder responder, sin embargo la esencia de la escucha real es lograr entender". Para esto creo que el recordar el amor, el cariño, la compañía y dedicación que nos da la pareja facilitará el escuchar lo que tiene que decir, así como también facilitará el expresarse con palabras y tonos adecuados, manteniendo siempre el respeto y la sinceridad que son básicos en una relación amorosa.










jueves, 7 de agosto de 2014

COMUNICACIÓN Y COMPORTAMIENTO ASERTIVO


Las personas deben estar preparadas para manejar inteligentemente los conflictos interpersonales. Estos surgen naturalmente, debido a que los individuos tenemos creencias, sentimientos y deseos divergentes. De no manejarse con cuidado, estos conflictos pueden causar sentimientos de inseguridad, exclusión, irritación y frustración.

Tales situaciones de tensión pueden prevenirse por medio de un comportamiento asertivo responsable. Sin embargo, muchas personas obvian el valor de promover la comunicación y el comportamiento asertivo. Algunas personas que se oponen al entrenamiento en asertividad debido a que confunden el comportamiento asertivo con el agresivo. La “asertividad”, no significa que se demande los deseos y derechos en forma ruidosa y ofensiva. Entrenar a alguien para ser asertivo NO significa convertirlo en un ser calculador y manipulador, que intenta controlar a los otros con el objeto de lograr fines egoístas. No se debe temer que la asertividad transforme a personas agradables en seres rebeldes e irritables. Nada podría estar más alejado de la realidad.

El hecho es que el comportamiento de las personas fluctúa entre la pasividad y la agresividad, y el comportamiento asertivo se ubica entre esos dos extremos. La asertividad se basa en valores humanos que sólo pueden ser beneficiosos para la comunicación interpersonal. 

En un clima adecuado, los individuos pueden lograr defender sus derechos y conseguir lo que se desea sin perjudicar a otros ni ir en contra de los derechos ni sentimientos de los de más. La comunicación y actuación asertiva ayudan a que las personas controlen su comportamiento (siendo menos temerosas y más expresivas). Al aplicarse correctamente, la asertividad establece un balance de poder entre individuos en conflicto, de manera que cada uno obtenga provecho de la interrelación. El propósito no es someter a otros, sino más bien asegurar la satisfacción mutua en la resolución de conflictos.
La meta principal de la asertividad consiste en mejorar la auto imagen y aumentar la efectividad en situaciones sociales y profesionales, esto puede lograrse solamente si comprendemos y respetamos los derechos individuales.

La comparación de los patrones de comportamiento asertivo, agresivo y pasivo, provee una visión sobre los beneficios personales, profesionales y organizacionales que aporta el conocimiento asertivo responsable.

El comportamiento pasivo ocurre cuando la persona renuncia a sus derechos por complacer a los demás. Los derechos de los individuos pasivos son violados, bien sea porque ignoran sus propias necesidades o porque permiten que otros abusen de sus derechos. Estas personas usualmente justifican su comportamiento con el supuesto deseo de no querer crear problemas o involucrarse en situaciones desagradables. Generalmente aceptan toda crítica, sintiéndose culpables y se disculpan aun cuando la crítica sea injusta.
Cuando surgen conflictos interpersonales inevitables, típicamente, las personas pasivas no expresan sus opiniones o sentimientos tratando de ocultarlos. Nuestra cultura promueve la pasividad al enseñar a los individuos a no expresar sentimientos por el miedo de ofender a otros. En realidad, tal comportamiento motiva a otros a aprovecharse de la situación y a infringir los derechos de la persona pasiva.

Cuando los individuos sienten que deben comportarse y/o comunicarse asertivamente pero reaccionan con pasividad, disminuye su autoestima. Aunque algunos manifiestan admiración por las personas pasivas, lo que realmente les agrada es el no ser obstaculizados por ellas.
Aun cuando la pasividad ayuda a evitar los conflictos, las personas pasivas usualmente se sienten explotadas, no tomadas en cuenta, indefensas, molestas o resentidas. No sólo pierden el respeto de otros sino, aún más importante, el respeto propio.
Los efectos de la continua pasividad son acumulativos y en último término, devastadores. La pasividad continúa minando la auto-confianza y, en algunos casos, causa depresión severa y un sentido general de incapacidad. 
Los individuos pasivos, pocas veces aceptan la responsabilidad por la calidad de sus vidas. Algunas veces, cuando se les presiona demasiado hacia una situación desagradable, pierden el control sobre sus emociones y reaccionan de forma explosiva. Sin embargo, lo más común es que jueguen al mártir silencioso, culpando secretamente a los demás por su falta de autoestima. Rara vez se dan cuenta de su responsabilidad por su situación infeliz.

Por el otro lado, el comportamiento agresivo ocurre cuando las personas pelean por sus derechos de tal manera que llegan a violar los derechos de los demás. Los individuos agresivos con frecuencia se comportan ofensivamente y utilizan el sarcasmo y la intimidación para dominar a otros. Tienden a emitir señales sutiles de que crean climas de comunicación defensiva y provocan discusiones y hostilidades en lugar de promover la cooperación. Independientemente de cómo se manifieste, el comportamiento agresivo desmoraliza a los demás.
El comportamiento agresivo puede promover un círculo vicioso. Las personas agresivas discuten a menudo para defenderse de las críticas que ni siquiera han sido emitidas. Ello se debe a su vulnerabilidad ante amenazas (reales o imaginarias). A su vez, el comportamiento promueve una reacción de antagonismo en los demás.
En efecto, las personas agresivas intentan destacar a costa de la autoestima de otros. El propósito de esta agresión es dominar o humillar a otros en lugar de expresar los sentimientos honestamente. En los encuentros agresivos, los participantes se ven forzados a adoptar posiciones antagónicas.
El comportamiento agresivo se manifiesta de muchas maneras, todas improductivas. Al igual que las personas pasivas, los individuos agresivos se preocupan por su incapacidad de establecer relaciones amistosas y resolver conflictos satisfactoriamente. A largo plazo, el comportamiento agresivo sólo produce consecuencias desfavorables: nadie gana, todos pierden.
                       
La comunicación asertiva y el comportamiento asertivo ocurren cuando los individuos defienden sus derechos sin que ello implique violar los derechos de los demás. La asertividad implica expresiones directas, honestas y apropiadas de nuestras creencias, necesidades y sentimientos. Significa auto respeto; es decir, valorarse a uno mismo y tratarse con tanta inteligencia y consideración como merece cualquier ser humano.

Al comunicarnos con personas agresivas, podemos saber cuáles son sus posiciones, ya que expresan lo que piensan. Sin embargo, la asertividad no implica que uno pueda hacer o decir cualquier cosa bajo el pretexto de la franqueza. La comunicación asertiva, madura, nos lleva a ser responsables de nuestras acciones.
Debido a que las personas asertivas consideran que todos los individuos tienen iguales derechos a expresarse honestamente, demuestran que respetan a los demás tanto como a sí mismos. Por lo tanto la comunicación y comportamiento asertivo aumenta la autoestima, conlleva al desarrollo del respeto mutuo y al logro de las metas propias sin sacrificar la de otros.

                        
Dar a conocer nuestras necesidades y tomar responsabilidades por nuestras acciones, disminuye la tendencia a culpar a otros o a vengarse de ellos cuando no se alcanzan las metas propuestas. Las personas asertivas pueden escuchar las críticas, evaluarlas si son pertinentes y luego negociar los cambios de comportamiento deseables.

Mientras que el comportamiento agresivo sacrifica los derechos de un individuo para que otro se beneficie, el comportamiento asertivo se enfoca en negociar cambios de comportamientos razonables y mutuamente beneficiosos.

miércoles, 16 de julio de 2014

COSAS BÁSICAS PARA UNA MEJOR COMUNICACIÓN

Todas las personas somos seres sociales, por ende, estamos en constante comunicación con el mundo. 
Nuestro objetivo es entablar relaciones óptimas que nos permitan tener una socialización agradable y permitan un adecuado desarrollo de las relaciones que vamos formando a lo largo de nuestra vida, ya sean familiares, de pareja, laborales, etc.

Será importante conocer nuestra forma de comunicar, sin embargo, dado que la comunicación tiene usualmente 2 partes (emisor y receptor) será también importante entender que no todas las personas comunican de la misma forma que uno mismo.

Para mejorar nuestra comunicación y dejarnos entender más fácilmente, aquí van algunas "técnicas" bastante sencillas que cualquier persona puede poner en práctica. Estas nos ayudarán a mejorar nuestras relaciones y simplificarán también nuestro día a día.


  1. Hablar en positivo sobre lo que uno quiere y a dónde quiere llegar.  Suele ser más fácil para la mayoría de personas hablar de "lo que no quiere", esto deja una gran ventana de posibilidades de lo que si se desea y no es 100% claro para el receptor de nuestro mensaje, entonces cabe la posibilidad de que no obtengamos lo que realmente buscamos. Será importante aprender a transmitir "lo que SI queremos", esto es mucho más claro y concreto, entonces el receptor de nuestro mensaje tendrá la información exacta y habrá menos posibilidades de confusión y de no obtener lo que se desea.
  2. Estar en contacto con nuestras emociones.                                        Cuando somos conscientes de cómo nos sentimos ante determinadas circunstancias, será más fácil comunicar nuestras vivencias y los significados que estas tienen en nuestras vidas. Las emociones que surgen en una personas ante un estímulo determinado pueden no ser las mismas que surjan en otra persona, recordemos que todos los seres humanos somos diferentes, entonces habrá que saber reconocer nuestras propias emociones para poder explicarnos ante los de más y antes de poder entender a otros.
  3. Evitar el uso de "siempre" y "nunca".                                                  Estas palabras, por más cotidianas y pequeñas que sean, tienen un efecto bastante poderoso en nuestra comunicación. Son palabras que generalizan, hacen ver las situaciones más grandes, complicadas y pesadas de lo que normalmente son. Para evitar esto, empecemos a comunicarnos sobre situaciones exactas, hablar teniendo en cuenta un hecho, acción, sentimiento, etc. concreto. Por ejemplo es muy usual en parejas escuchar en la terapia "tu nunca me dejas hablar", resolver esto es muy difícil hasta para el profesional más experimentado, sin embargo resolver un "en nuestra última discusión no me dejaste hablar" será más sencillo, no solo para el terapeuta sino también para la pareja ya que se habla de una situación particular. 
  4. Tener confianza en lo que se dice.                                                          Un mensaje transmitido confiadamente será mejor recibido y entendido que un mensaje transmitido temerosamente. Para esto será necesario que conozcamos bien lo que queremos y cómo lo queremos para poder explicarnos lo más claramente posible y transmitirlo con firmeza y a la vez de forma cálida y empática para evitar que nuestro mensaje suene como una imposición. Los mensajes que se transmiten de forma segura suelen ser más fáciles de entender.
Hay que recalcar la importancia de 2 cosas básicas para el uso de estos tips y para lograr una comunicación asertiva en nuestras vidas.
El primero es el "auto-conocimiento", saber de nosotros mismos, escucharnos cuidadosamente para lograr conocer que deseamos, que nos gusta y que no, que sentimos, cómo reaccionamos, etc. No habrá persona que sepa más de uno que uno mismo. Esto nos permitirá también ser transparentes en nuestra comunicación para evitar dobles mensajes difíciles de descifrar.
Y en segundo lugar recordar que todo aquello que comunicamos en positivo tiene un mejor impacto tanto en uno mismo como en los demás.

sábado, 15 de febrero de 2014

BIENVENIDOS A MI BLOG



No se puede discutir  que la psicología es una ciencia que nos ayuda a profundizar en nuestro autocontrol y conocimiento personal como en el de los demás. En la vida diaria el conocimiento de la psicología es una necesidad ya que se requiere en todos los ámbitos de ella.

Su práctica nos muestra que cada persona es única e irrepetible por lo que no hay reglas universales ni terapias milagrosas, pero sí existen principios básicos que pueden ayudar en la compleja, delicada, y maravillosa tarea que es aprender a vivir. El psicólogo puede ser como un “entrenador” que ayuda a los demás a potenciar al máximo sus cualidades y habilidades a la par que mitigar déficit y defectos. También ayuda a desarrollar habilidades que no teníamos o que estaban bloqueadas.

No es necesario presentar una patología clínica para ir al psicólogo, a veces se requiere ayuda para superar dificultades del día a día como por ejemplo dificultades en nuestra comunicación, percibir que un problema se nos desborda y sentir que el apoyo de nuestros allegados no es suficiente.
Sin embargo el éxito de la terapia radica en la implicación que demuestre la persona que ha buscado la ayuda, ya que somos profesionales y no brujos. Recordemos que la felicidad depende de nosotros y no de nuestras circunstancias. Se buscará la PROACTIVIDAD para ser los arquitectos de nuestra propia vida. No se lograrán cambios positivos si el mismo cliente no lo desea lo suficiente y si no tiene la fuerza de voluntad para lograrlo.